 |
| Inicio
>
Formación > Recursos para el aula de E/LE |
| |
QUEÍSMO Y DEQUEÍSMO
Mireya Báez
¿Cuándo emplear que? ¿Cuándo emplear de que? He aquí uno de los problemas más candentes de la construcción española.
Introducción
¿Cuándo emplear que? ¿Cuándo emplear de que? He aquí uno de los problemas más candentes de la construcción española. Dice H. Kito: "...es el ‘que’ la piedra angular donde se rompen los puntos de las plumas mejor templadas."
Tanto que como de que se emplean en nuestra lengua, pero la diversidad de funciones de la partícula que hace que unas veces exija la anteposición de la preposición, y otras no, de ahí la inseguridad de algunos hablantes en la selección de una u otra forma. Por tal motivo, se hace necesario el conocimiento de ciertas estructuras gramaticales que nos permitan emplear acertadamente la combinación sintáctica.
En este trabajo resumimos todas estas posibilidades combinatorias, haciendo énfasis especial en aquellas en las que pueden presentarse dudas. Lo hemos hecho explicando las relaciones sintácticas en cada uno de los casos, pero también ofreciendo fórmulas más sencillas, de modo que el lector no especializado pueda encontrar algunos recursos que le permitan emplear con corrección estas formas.
Hemos incluido un resumen muy sencillo, y ejercicios con sus respectivas soluciones, para que el estudioso de la lengua cuente con un material de ejercitación, que le permita fijar los conocimientos y comprobar por sí mismo si son correctas sus respuestas.
Esperamos que este modesto trabajo contribuya a aclarar las imprecisiones en el uso de estas formas, y por consiguiente, a promover su empleo acertado, según las normas de construcción de nuestra lengua.
1. Funciones de "que"
La partícula "que" puede presentársenos con diversas funciones, así la encontramos como pronombre - en oraciones interrogativas, exclamativas o de relativo- o como conjunción coordinante o subordinante.
1.1 Como pronombre interrogativo y exclamativo
El pronombre "qué" - con valor interrogativo o exclamativo- se distingue no solo morfológica y semánticamente, sino por su función sustantiva o adjetiva y por las relaciones sintácticas con otras partes de la oración. Se pronuncian con una entonación especial que los convierte en palabras tónicas; son, por tanto, portadoras del acento diacrítico, que los diferencia de las otras en su morfología.
¿Qué libro prefieres? Interrogativo, función adjetiva referida al sustantivo "libro".
¡Qué día tan atareado! Exclamativo, función adjetiva referida al sustantivo "día".
1.2 Como pronombre relativo
El pronombre relativo "que", átono, se caracteriza por enlazar un antecedente sustantivo con la oración subordinada adjetiva que lo modifica. En este caso, "que" reproduce semánticamente a su antecedente y establece una relación sintáctica con el verbo de la adjetiva, desempeñando en la subordinada las funciones propias de este.
En el ejemplo "Hombres necios que acusáis a la mujer...", el pronombre relativo "que" reproduce a su antecedente "hombres" y funciona dentro de la subordinada como sujeto.
1.3 Como conjunción
A diferencia de las formas anteriores, la conjunción "que", coordinante o subordinante, realiza una función primordialmente nexual. Su carga semántica es mínima, más aún que la de las preposiciones.
La conjunción coordinante "que", usada con poca frecuencia, se nos presenta en frases más o menos soldadas como "dale que dale", "corre que corre", "habla que habla", y en este contexto, su significado se inclina a expresar reiteración. Su carácter coordinante obedece al hecho de enlazar elementos sintácticamente equivalentes.
1.3.1 La conjunción subordinante "que"
La conjunción subordinante "que" es una partícula átona, gramaticalizada, invariable, cuya escasa carga semántica se limita a indicar la presencia de una subordinada sustantiva, de ahí la denominación de "que anunciativo" con que la designan algunos gramáticos. Su función sintáctica es la de establecer o hacer explícita una relación subordinante con un elemento regente (sustantivo, adjetivo, verbo o adverbio). Pottier la llama "que nominalizador", puesto que convierte la subordinada en un sintagma nominal y le permite realizar las funciones sintácticas de este último.
En efecto, al igual que el sustantivo, la oración subordinada sustantiva puede desempeñar funciones sintácticas diversas. Así la encontramos como sujeto, como complemento directo y circunstancial, y como término de preposición, modificando a sustantivos, adjetivos o adverbios. Casi todas ellas aceptan la estructura con "que", y con excepción de las de acusativo y sujeto, aceptan también la preposición "de" u otras. Como complemento indirecto, los gramáticos coinciden en afirmar que se convierten en oraciones de finalidad: "Vino a que lo conocieran".
1.3.1.1 Ante oraciones subordinadas sustantivas:
Veamos algunos ejemplos de oraciones subordinadas sustantivas encabezadas con la conjunción que:
Te dije que vendría a las seis. Subordinada sustantiva, complemento directo de la forma verbal "dije".
Tengo la impresión de que llegará muy pronto. Subordinada sustantiva, término de la preposición "de" y modificadora del sustantivo "impresión".
Está cansado de que lo injurien. Subordinada sustantiva, término de la preposición "de" y modificadora del adjetivo "cansado".
Vivía sin que nadie se preocupara por él. Subordinada sustantiva, complemento circunstancial del verbo "vivía".
Cuando "que" encabeza una subordinada sustantiva que funciona como sujeto, no puede atribuírsele una función subordinante, sino más bien nominalizadora. Como el sujeto, por su carácter independiente, no se subordina a ningún otro elemento, el carácter subordinado de esta oración está dado por la oposición "principal / subordinada", en relación con la oración en que aparece. Tampoco podemos comparar estas construcciones con los sujetos comunes, representados por sustantivos, pronombres, o cualquier otra palabra en función sustantiva, puesto que son estructuras especiales que constituyen sujetos formales:
Es importante que estudies.
Obsérvese que no llegan a establecer concordancia con el verbo:
Es importante (que estudies) y (que apruebes los exámenes).
como sucede en:
Son operaciones importantes (el análisis) y (la síntesis.)
La oración subordinada sustantiva como sujeto aparece generalmente pospuesta al verbo, sobre todo si está encabezada por la conjunción subordinante "que".
Como complemento directo, al igual que el sustantivo, se caracteriza por la ausencia de preposición:
Creo que no ha llegado aún.
Pudimos comprobar que los datos eran ciertos.
En algunas construcciones de este tipo puede a veces omitirse la conjunción:
Espero te sientas bien.
Aquí la subordinación, implícita en el contexto, se logra mediante la yuxtaposición.
La interrogativa indirecta no necesita de la conjunción "que":
Me preguntó qué quería.
Indagaban cuál era su profesión.
Las estructuras anteriores yuxtaponen la subordinada a la principal y evitan la cacofonía que surge por la concurrencia de los dos "que". Esto, sin embargo, no excluye que aparezcan en el habla expresiones como:
Me preguntó que qué quería.
Le preguntaron que cuál era su profesión.
Gili y Gaya considera redundante este uso delante de palabras interrogativas y lo explica como una tendencia asimilatoria a las demás oraciones subordinadas.
En oraciones circunstanciales pueden aparecer con cualquier preposición, a semejanza de los complementos circunstanciales formados por la preposición y su término.
Me conformo con que me atiendas.
Llegaron sin que los vieran.
Se alegraba de que todo marchara bien.
Se dispuso a que lo mataran.
En oraciones subordinadas sustantivas regidas por un sustantivo, la preposición que aparece con mayor frecuencia es "de". Gili y Gaya considera que es la única que acepta esta construcción.
Tengo la idea de que triunfarás.
Le invadía la sospecha de que algo andaba mal.
En efecto, si se emplea otra preposición, a veces la oración subordinada se convierte en adjetiva:
Tengo la idea con que triunfarás.
Lo atormenta la duda con que vive.
No imaginas los suplicios por que pasó.
Sin embargo, no consideramos absoluto este planteamiento. Hemos encontrado en la prensa ejemplos como:
Hay confianza en que el arte de hablar así se generalice.
La preocupación por que se cumplan estos preceptos...
Cuando la preposición "de" encabeza subordinadas adjetivas, hay que observar la función del pronombre relativo "que" para evitar confusiones con la sustantiva:
Me gustó la idea (de que me hablaste). (adjetiva)
Tengo la idea de (que volverá algún día). (sustantiva)
En la subordinada adjetiva, el elemento inicial, regente de la preposición es el verbo de la oración subordinada "hablaste", y su término, el pronombre relativo "que", el cual representa dentro de la subordinada a su antecedente "idea". Por ello se incluye la preposición dentro de la subordinada. Obsérvese que el pronombre relativo puede ser sustituido por "la cual".
En la segunda oración encontramos una subordinada sustantiva encabezada por la conjunción subordinante "que". La preposición tiene como elemento inicial el sustantivo "idea", y su término lo constituye la subordinada. La preposición no forma parte de esta última y por eso se excluye de ella. Aquí, la conjunción "que" no admite la sustitución por "la cual".
A diferencia del sustantivo, el adjetivo modificado por estas cláusulas acepta con más libertad diversas preposiciones:
Está contento con que lo hayan invitado.
Se encontraba resignado a que lo mataran.
Estaba harto de que lo ofendieran tanto.
1.3.1.2 Otros usos de la conjunción "que"
La conjunción "que" aparece también en perífrasis verbales:
Tengo que estudiar.
Hay que encontrar una solución.
Aquí su función se limita a enlazar el verbo auxiliar con un infinitivo, con el que forma una unidad semántica y funcional en la que el verbo auxiliar pierde u obscurece su significado. Este uso no ofrece dudas al hablante, ya que no permite la alternativa "que" / "de que".
No ocurre así en frases más o menos soldadas:
es decir / es decir que
vale decir / vale decir que
o sea / o sea que
La lengua permite construcciones de ambos tipos:
Es decir, (que) su valentía era notoria para todos.
O sea, (que) todos los factores contribuyeron a la victoria.
Vemos también con cierta frecuencia la expresión "es que". En muchas ocasiones, puede omitirse esta sin que se afecte la comunicación, por lo que su uso resulta superfluo; pero a veces se emplea con cierto matiz causal:
¿Por qué no me contestas?
Es que (porque) no entiendo lo que me dices.
En construcciones adverbiales y modos conjuntivos, a veces se observa la ausencia o presencia de la conjunción en expresiones como:
después que / después de que
antes que / antes de que
puesto que / puesto de que
A veces la partícula "que" aparece ante oraciones que tienen cierta independencia:
¿Que cómo fue?
¡Que no entiendas algo tan evidente!
¿Que yo no soy honrado?
¡Que me digan esto a mí!
Aquí la partícula pierde su valor subordinante y conserva solo el nominalizador. Pero, a diferencia de las subordinadas sustantivas como sujeto, que poseen carácter independiente, estas oraciones están estrechamente relacionadas con alguna frase ya expresada o sobrentendida en el contexto. Por tal motivo, pudiéramos hablar de una subordinación psíquica, aunque no gramatical.
(Me preguntas) que cómo fue?
(¡Me asombra) que no entiendas algo tan evidente!
(¿Cómo dices) que yo no soy honrado?
Estas oraciones siempre van cargadas de un fuerte matiz expresivo.
Otro empleo del "que" muy similar al anterior lo encontramos en las desiderativas.
¡Que te vaya bien!
¡Que te mejores!
A veces con una acentuada carga imperativa:
¡Que se vayan!
¡Que no me toquen!
En estas oraciones, al igual que en las anteriores, existe una subordinación psíquica implícita:
(Deseo) que te vaya bien.
(Quiero) que no me toquen.
La partícula "que" puede aparecer también en expresiones comparativas: "Es más inteligente que su hermano"; en oraciones consecutivas: "Corría tanto, que no se le veían los pies", y en algunas otras. Pero no es objeto de nuestro trabajo profundizar en estas funciones que no ofrecen dudas al hablante, sino más bien presentarlas de modo general con la finalidad de demostrar el carácter polifacético de la partícula y la diversidad de funciones que puede realizar.
2. Usos de "que" y de "de que"
Ya hemos visto cuán diversas estructuras con "que" y con "de que" permite la construcción española. Entre las muchas funciones de "que", solo nos referiremos a aquellas que puedan ofrecer dudas al hablante en cuanto al uso de la preposición, bien por adición superflua o por omisión. Precisemos cuándo debe emplearse una u otra forma.
2.1 Cuándo emplear "que"
2.1.1 En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento directo.
Recordemos que en estas oraciones el verbo de la oración principal es transitivo, es decir, acepta y a veces exige la presencia del complemento directo.
Tengo calor.
Ya hice el trabajo.
Los verbos "tener" y "hacer", exigen que se diga "lo que se tiene" y "lo que se hace", o sea, necesitan un complemento directo. En la lengua tenemos otros verbos que unas veces pueden emplearse como transitivos y otras no. Por ejemplo, "estudiar":
Laura estudió el texto cuidadosamente.
"El texto" es "lo estudiado", el complemento directo del verbo estudiar. En este ejemplo el verbo "estudiar" ha sido empleado como transitivo.
Laura estudió mucho el curso pasado.
En el ejemplo anterior, el hablante no se refiere a "lo estudiado", sino a la intensidad del estudio "cuánto ha estudiado". "Mucho" no es complemento directo, sino un adverbio de cantidad que funciona como complemento circunstancial. Aquí el verbo "estudiar" está empleado como intransitivo.
Es conveniente aclarar que el complemento directo no necesita de ninguna preposición para relacionarse con el verbo. Solo en algunos casos especiales, como cuando se refiere a personas o a cosas personificadas, debe encabezarlo la preposición "a", que es la única que admite el acusativo:
Saludé a mis amigos.
Temen a la muerte.
Si analizamos las oraciones anteriores, vemos que la palabra principal del complemento directo es siempre un sustantivo, u otra que desempeñe ocasionalmente esta función.
He visto varias casas, y al fin alquilé "la más ventilada".
A veces, en su lugar, podemos encontrar también una oración subordinada:
Te dije "que vinieras temprano".
Cuando esto ocurre, la oración subordinada equivale a un sustantivo, porque realiza una función sintáctica que es propia de esta parte de la oración, y por tanto, se clasifica como "oración subordinada sustantiva".
Un recurso muy eficaz para saber rápidamente si la oración subordinada es sustantiva es sustituirla por un pronombre indefinido (algo) o demostrativo (esto, eso) en su forma neutra:
Prefiero "que vengas mañana temprano".
Prefiero (esto) o (algo).
O también por el pronombre personal "lo", si queremos comprobar que realiza función de complemento directo:
Lo prefiero.
La lengua no permite decir:
Prefiero de algo.
Prefiero de esto.
Aquí la preposición "de" es superflua, innecesaria, y la forma correcta, que todo hispanohablante emplea sin vacilación es:
Prefiero algo.
Prefiero esto.
Sin embargo, muchos hablantes que no emplearían nunca la preposición en los casos anteriores, lo hacen ante la oración subordinada sustantiva, en oraciones como:
Prefiero (de) que me digas la verdad.
En el ejemplo anterior, se ha añadido una preposición innecesaria, puesto que ya hemos dicho que el verbo, para relacionarse con cualquier construcción sustantiva en función de complemento directo no necesita de ninguna preposición.
La partícula "que", que encabeza estas oraciones subordinadas, es una conjunción subordinante. Ya nos hemos referido a su valor nominalizador, por introducir construcciones de carácter nominal.
Entre los verbos que aceptan con frecuencia una oración subordinada sustantiva en el complemento directo encontramos: creer, considerar, pensar, decir, afirmar, confirmar, recordar y muchos otros:
No creo que te hayas equivocado.
Consideramos que tus ideas son acertadas.
Pienso que hoy no va a llover.
Te dije que no vendré la semana próxima.
Ahora recuerdo que aún no he hecho los ejercicios.
Es oportuno aclarar que algunos hablantes confunden los usos de los verbos "recordar" y "acordarse". "Recordar" es un verbo transitivo que no se conjuga empleando el pronombre personal en su forma reflexiva. Por tanto, no debe decirse: "Ahora me recuerdo de eso", sino:
Ahora recuerdo eso.
Ahora recuerdo que no he hecho el trabajo.
"Acordarse", sin embargo, es un verbo pronominal que se conjuga empleando el pronombre de la misma persona que el sujeto: "Me acuerdo, te acuerdas, se acuerda, nos acordamos...". Y como no es un verbo transitivo, al entrar en relación sintáctica con una oración subordinada, exige la preposición "de":
Me acuerdo de algo.
Me acuerdo de que no he hecho el trabajo.
Es conveniente aclarar que el pronombre, en los ejemplos anteriores, no desempeña ninguna función sintáctica en la oración, puesto que es un componente del verbo.
Estas estructuras las veremos más detenidamente al estudiar los usos de "de que".
No podemos pasar por alto el hecho de que algunos verbos de nuestra lengua aceptan los dos regímenes. Entre ellos se encuentran "avisar", "advertir", informar" "necesitar" y otros. Ellos pueden aparecer en construcciones con complementos directos o con los llamados "complementos regidos".
Avisar "algo" a alguien, o avisar "de algo" a alguien.
Informar "algo" a alguien, o informar "de algo" a alguien.
Necesitar "algo", o necesitar "de algo".
Por tal motivo, son correctas en la lengua ambas construcciones:
Necesito tu ayuda.
Necesito de tu ayuda.
El profesor informó a los alumnos que el examen es el lunes.
El profesor informó a los alumnos de que el examen es el lunes.
De todo lo anterior podemos inferir que:
Debe emplearse la conjunción "que" sin la preposición "de" ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento directo del verbo de la oración principal.
2.1.2 En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como sujetos formales de la oración principal.
Leamos detenidamente la oración que sigue:
Los árboles ofrecían su sombra al caminante.
En la oración anterior, "los árboles", sujeto de la oración, concuerda con el verbo en tercera persona del plural. Esta concordancia que se establece entre el sustantivo sujeto y el verbo nos permite identificar con rapidez y seguridad el sujeto de una oración.
Sabemos que el sustantivo, por su carácter independiente, no necesita estar encabezado por ninguna preposición para realizar la función sintáctica de sujeto. Y así lo usamos todos los hispanohablantes, aunque no seamos muy expertos en gramática:
Los alumnos prepararon una excursión.
Solo en casos muy poco frecuentes puede encontrarse una preposición al principio del sujeto, a la que Gili y Gaya prefiere llamar, más que preposición, conjunción; pero esto no es lo usual en nuestra lengua:
Entre Juan y Pedro hicieron el trabajo.
Salvo estas rarísimas excepciones, que algunos no consideran sujeto sino complementos circunstanciales, la palabra que desempeña la función de sujeto no acepta ninguna preposición, aunque sí puedan llevarla sus modificadores:
Los alumnos de segunda enseñanza prepararon una excursión.
Con mucha frecuencia encontramos construcciones como estas:
Es importante "que atiendas a tus hijos".
En la oración anterior, encontramos un sujeto formado por una construcción sustantiva que difiere del que se forma a partir de un sustantivo. Estamos en presencia de una oración subordinada que funciona como tal, y que las gramáticas analizan como un sujeto formal.
En enunciados de este tipo, el verbo siempre aparece en singular, aunque el sujeto esté integrado por dos oraciones subordinadas. Obsérvese la diferencia entre:
(Juan) y (Luis) salieron a pasear.
Es importante (que vengas) y (que me escuches).
Como el sujeto no debe estar encabezado por ninguna preposición, es incorrecto decir:
Sería muy conveniente (de) que vinieras.
Para darnos cuenta de que estas construcciones subordinadas funcionan como sujeto de la oración y diferenciarlas de las de acusativo, podemos emplear también el recurso de sustituirlas por un pronombre indefinido o demostrativo:
Esto sería muy conveniente.
Es decir, "que vinieras", (esto), sería muy conveniente; sin embargo, la lengua rechaza "sería muy conveniente (de) esto".
Además del verbo "ser", existen otros que aceptan con mucha frecuencia este tipo de construcción en el sujeto:
Me complace que hayas venido.
Me complace (esto).
Si hacemos el análisis sintáctico de la oración anterior y de otras del mismo tipo tendremos que:
Que hayas venido (esto): sujeto
complace: verbo
me: complemento directo.
Me da pena que estés afligido.
Me da pena (eso).
Que estés afligido (eso): sujeto
da: verbo
pena: complemento directo
me: complemento indirecto
Te gusta que te elogien.
Te gusta (eso).
Que te elogien (eso): sujeto
gusta: verbo
te: complemento indirecto
En oraciones como estas, muchas personas tienden a confundir la función del pronombre personal con la de sujeto. Recordemos que las formas complementarias de estos pronombres solo pueden funcionar como complementos, - de ahí su nombre -. En el sujeto deben emplearse las formas "yo", "tú", "él", etc., únicas predispuestas para realizar esta función.
No obstante, con el verbo "gustar" también pueden construirse oraciones del tipo:
Yo gusto de pasear descalza por la arena.
Obsérvese que aquí se ha empleado el pronombre personal como sujeto, y que la construcción de infinitivo, encabezada por la preposición "de", realiza la función de complemento circunstancial. Debemos aclarar que en ambas estructuras con "gustar" el verbo se emplea como intransitivo, por lo que no acepta complemento directo en ninguno de los dos casos.
Si la oración subordinada aparece encabezada por la conjunción "que", también debe anteponerse la preposición:
Los niños gustan de que les regalen juguetes.
2.1.3 En oraciones subordinadas adjetivas, cuando los pronombres relativos no necesitan de la preposición para relacionarse con el verbo de la subordinada.
Los alumnos "que no vinieron ayer" deben asistir mañana.
Te traje el regalo "que te prometí".
La oración subordinada adjetiva, al igual que el adjetivo, no necesita de ninguna preposición para establecer relación sintáctica con el sustantivo al que modifica y con el cual forma un sintagma nominal:
La novela "que leí"
La novela "leída"
Pero a veces, el verbo de la subordinada exige, para entrar en relación sintáctica con el pronombre relativo, el empleo de alguna preposición, que con cierta frecuencia puede ser "de":
Me indigno ante la injusticia de que fue objeto.
Estos casos los abordaremos con más profundidad cuando tratemos los usos de "de que".
2.1.4 En algunas locuciones adverbiales, modos conjuntivos y frases más o menos soldadas, tales como:
con tal que
de suerte que
sin duda que
puesto que
por supuesto que
desde luego que
luego que
así que
de manera que
de modo que
después que
antes que
claro que
seguro que
siempre que
ya que
por más que
no haber más que
Las frases anteriores se han lexicalizado en nuestra lengua y se emplean siempre así, puesto que constituyen "frases hechas". Algunas son modos conjuntivos; otras, modos adverbiales. También aparecen ciertas expresiones que forman frases más o menos soldadas. Podemos encontrarlas en construcciones como:
Luego que termine de llover, saldremos a dar un paseo.
Por supuesto que estoy de acuerdo contigo.
No he entendido lo que dijiste, así que vuélvemelo a decir.
Debemos partir antes que amanezca.
Claro que iré.
Seguro que viene mañana.
Siempre que me lo pidas, iré.
Por más que llores, no lo conseguirás.
2.2 Cuándo emplear "de que"
2.2.1 Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un sustantivo.
Ya hemos dicho con anterioridad que un sustantivo puede ser modificador de otro para completar o precisar su significado.
hombre sin honor
peluquería para señoras
una casa en el campo
Pero como ambas palabras del sintagma tienen el mismo valor gramatical, para que un sustantivo se subordine a otro necesita de la preposición, elemento transpositor, subordinante, que le permite realizar esa función.
Cuando el modificador no es un sustantivo, sino una oración subordinada sustantiva, también requiere de la preposición para entrar en relación sintagmática con el sustantivo modificado. La preposición que aparece en la casi totalidad de estos casos es "de".
Tenía la certeza de (que había actuado correctamente).
No tengas miedo de (que te critiquen).
Vive con la esperanza de (que algún día volverá).
Si tenemos duda al emplear la preposición en estas estructuras, podemos recurrir también a la sustitución de la subordinada por un demostrativo o indefinido, como lo hicimos cuando esta aparecía en el sujeto o en el complemento directo.
Tenía la certeza de (que había actuado bien).
Tenía la certeza de (eso).
No tengas miedo de (que te critiquen).
No tengas miedo de (esto).
Vive con la esperanza de (que algún día volverá).
Vive con la esperanza de (algo).
Recapitulando lo anterior, podemos afirmar que se emplea la preposición "de" ante una subordinada sustantiva que funcione como complemento de un sustantivo.
2.2.2 Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un adjetivo.
Una de las funciones sintácticas que puede desempeñar el sustantivo es la de modificar a un adjetivo en un sintagma nominal:
El jardín estaba lleno de flores.
De pronto, apareció la noche cuajada de estrellas.
Al igual que el sustantivo, la oración subordinada sustantiva puede aparecer también complementando a un adjetivo:
Ya estamos aburridos de (que nos repitas lo mismo).
Estoy seguro de (que te encontraré en tu casa).
No estés tan convencido de (que tienes razón).
Nuevamente podremos comprobar si es necesaria la preposición al sustituir la subordinada por un pronombre neutro (demostrativo o indefinido):
Ya estamos aburridos de (eso).
Estoy seguro de (algo).
No estés tan convencido de (esto).
Sin embargo, nos parecerían defectuosas construcciones como:
Ya estamos aburridos eso.
Estoy seguro algo.
No estés tan convencido esto.
Ellas son contrarias a las normas de construcción españolas y ningún hispanohablante las emplearía jamás.
Resumiendo este último uso podemos aseverar que se emplea la preposición "de" ante oraciones subordinadas sustantivas que complementen a un adjetivo.
2.2.3 Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complementos verbales, con verbos que exijan esta preposición para entrar en relación con ellas.
Ya hemos visto que las oraciones subordinadas sustantivas que funcionan como complemento directo del verbo no necesitan de la preposición para entrar en relación sintáctica con él:
Te dije (que vinieras).
Creo (que debes apurarte).
Te aseguro (que no ha mentido).
Sin embargo, existen otros verbos en la lengua cuyo régimen exige la preposición para entrar en relación sintáctica con la subordinada:
Todavía no me he convencido de (que eso sea cierto).
Debo cerciorarme de (que todo está en orden).
Ya me habían hablado de (que algo raro ocurría).
Estas oraciones subordinadas no desempeñan la función sintáctica de complemento directo, puesto que están regidas por verbos intransitivos o que se comportan como tales. En estos casos, las subordinadas funcionan como complementos circunstanciales. A estas construcciones también suele llamárseles "complementos regidos".
Aquí es también válido el recurso de la sustitución de la subordinada por el pronombre indefinido o demostrativo, si se nos presentan dudas sobre el uso de la preposición.
Todavía no me he convencido de (eso).
Debo cerciorarme de (algo).
Ya me habían hablado de (esto).
Veamos otros verbos cuyo régimen exige la preposición ante la subordinada:
reírse de que
vanagloriarse de que
jactarse de que
asegurarse de que
percatarse de que
desengañarse de que
aburrirse de que
acordarse de que
enterarse de que
2.2.4 La preposición "de" puede emplearse encabezando oraciones subordinadas adjetivas, cuando el pronombre relativo "que" requiere de ella para entrar en relación sintáctica con el verbo de la subordinada.
Ya hemos dicho que la oración subordinada adjetiva funciona en el sintagma nominal como modificadora de un sustantivo, tal y como lo haría un adjetivo:
El libro (que te regalé).
El libro (regalado).
Al igual que este, no necesita de ninguna preposición para entrar en relación sintagmática con el sustantivo al que modifica. Sin embargo, el pronombre relativo (que, cual, quien, cuyo) que la encabeza, a veces sí la necesita para entrar en relación sintáctica con el verbo de la subordinada.
La joven (a quien saludé) es mi amiga.
Ya hemos visto que el pronombre relativo reproduce a su antecedente dentro de la subordinada adjetiva, a la vez que funciona como un sustantivo dentro de ella.
Si sustituimos el pronombre relativo por su antecedente, observaremos que "quien" reproduce a "la joven". Analizando sintácticamente la oración subordinada veremos que:
A (quien = la joven) saludé.
Saludé a la joven.
Obsérvese que el pronombre relativo "quien" realiza en la subordinada la función de complemento directo, y este, cuando se refiere a persona, debe ir encabezado por la preposición "a". Y como el elemento regente (el verbo) y el regido (pronombre relativo) se encuentran ambos dentro de la subordinada, la preposición que sirve de nexo debe considerarse también parte de ella.
Según la función del pronombre relativo dentro de la subordinada, puede hacerse necesario o no el uso de otras preposiciones.
El libro (al cual me refiero) es una obra excelente.
(Me refiero al libro).
El joven, (de cuyo nombre no puedo acordarme), acaba de llegar.
(No puedo acordarme del nombre del joven).
No quería recordar las vicisitudes (por que había pasado).
(Había pasado por vicisitudes).
Con el pronombre relativo "que" a veces es imprescindible el empleo de la preposición "de".
El asunto (de que te hablé) es importante.
Si sustituimos el pronombre relativo por su antecedente, veremos que el verbo "hablar" exige la preposición "de":
Te hablé de [que = el asunto].
Otros ejemplos serían:
La madera (de que está hecha la mesa) es valiosísima.
No puedes imaginar las ofensas (de que fue víctima).
Es decir, la preposición "de" debe anteceder al pronombre relativo "que" cuando la función sintáctica de este dentro de la subordinada lo requiera.
2.2.5 Puede a veces aparecer la preposición "de" ante el pronombre "qué" en oraciones interrogativas o exclamativas, cuando el verbo de la oración lo exige.
Así lo encontramos en interrogativas directas e indirectas y en oraciones exclamativas:
¿De qué te asombras?
No sé de qué me hablas.
¡De qué dolor tan terrible ha padecido!
Sin embargo, a diferencia de la conjunción subordinante (átona), este "qué" es una palabra tónica y debe escribirse con tilde (acento diacrítico) para diferenciarla de otras de distinta función gramatical.
2.2.6 En algunas construcciones lexicalizadas como:
a pesar de que
a fin de que
a causa de que
en vista de que
por razón de que
a cambio de que
a expensas de que
a propósito de que
en virtud de que
Obsérvese que estas frases se han formado a partir de sustantivos, (virtud, propósito, causa, etc.) pero en la actualidad constituyen expresiones fijas en nuestra lengua (lexicalizadas) que funcionan con otro valor.
RECAPITULACION
Debe emplearse "que" sin la preposición:
1. Cuando las oraciones subordinadas sustantivas que encabecen funcionen como complemento directo. Ej.: Quiero que vengas.
2. Cuando las oraciones subordinadas sustantivas en las aparecen funcionen como sujeto de una oración. Ej.: No me preocupa que actúes así.
3. Cuando encabeza una oración subordinada adjetiva cuyo verbo no exija la preposición para entrar en relación sintáctica con él. Ej.: Conozco muy bien el camino que conduce al pueblo.
4. En algunas locuciones adverbiales, modos conjuntivos y frases más o menos soldadas. Ej.: Desde luego que vendré.
Debe emplearse la preposición "de" ante "que":
1. En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un sustantivo. Ej.: Nos invadió el temor de que comenzara a llover.
2. En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un adjetivo. Ej.: Estamos hartos de que te comportes mal.
3. En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complementos circunstanciales, cuando el verbo exija esta preposición. Ej.: Ya me convencí de que todo eso es cierto.
4. En algunas subordinadas adjetivas, cuando la función del pronombre relativo lo requiera para entrar en relación sintáctica con el verbo de la subordinada. Ej.: Hoy exhiben en el cine la película de que te hablé.
5. En oraciones interrogativas o exclamativas, cuando el verbo la exija para entrar en relación sintáctica con el pronombre. Ej.: ¿De qué te sorprendes?
6. En frases lexicalizadas: Ej.: Vino, a pesar de que estaba lloviendo.
"Queísmo y "dequeísmo"
por Mireya Báez
Licenciada en español de la Universidad de La Habana
(Enviado por un usuario de club de Español)
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
Buscador de escuelas
de español en España |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
Buscador de escuelas
de español en el mundo |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
Plantea tus preguntas o reponde a las
de los demás:
|
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
|