Español para árabes
multilingües y multiculturales
POR ALBERTO GINESTE LLOMBART
En un seminario de formación de profesores sobre Interculturalidad
celebrado en el 2005 en el Instituto Cervantes de El Cairo,
una ponente egipcia insistía en la necesidad de que los profesores
de E/LE para árabes deberían conocer mejor la situación del
mundo árabe. En cierto modo, de ahí parte este artículo, que
propone una reflexión para el profesor de español que trabaja
o trabajará con alumnos árabes. Si bien se trata de una aproximación
a la lengua y cultura árabes, el objetivo principal es concienciar
al profesor y al alumno para sacar partido del conocimiento
previo de otras lenguas internacionales, generalmente el inglés
y/o francés, ampliamente extendidas entre el alumnado árabe.
Con este artículo se apuesta así por romper con el gran mito
del estudiante árabe monolingüe y monocultural.
¿Una lengua, una cultura?
En
árabe se utilizan dos palabras para decir árabe y Occidente
que sólo se diferencian en la grafía por una letra [carab]
y [garb] respectivamente1. ¿Es un símbolo de sus mutuas relaciones,
un reflejo que produce ya sea el entendimiento por similitud
como el conflicto por simetría? En cualquier caso, es necesario
seguir trabajando por estrechar lazos de amistad entre los
países árabes y Occidente y, de ahí el papel de puente que
puede representar simbólicamente España y la lengua española.
Si en Europa existen ya unas propuestas muy avanzadas en
cuanto a plurilingüismo y pluriculturalidad, éstas brillan
por su ausencia en los llamados países árabes. De ahí, sin
duda, la oportunidad de desarrollar tales conceptos a través
de la enseñanza de E/LE para árabes. Dentro del mundo islámico,
se considera países árabes a un vasto territorio que va desde
Marruecos, en el oeste, hasta Omán, en el este, y desde la
frontera con Turquía, en el norte, hasta Sudán y el Sahara,
en el sur. Sin embargo, sería posible argumentar que la historia
del Magreb es bien diferente de la del Oriente Medio (Hounari,
1991), cuestionando así el panarabismo, sobre todo al comparar
la Liga Árabe, creada en 1945, con la cohesión política, social,
económica y cultural lograda por ejemplo por los EE.UU. o
la Unión Europea.
En cierto modo la historia de los países donde el árabe
es la lengua principal no se puede ver aisladamente de otros
países musulmanes (Hounari, 1991). El Islam es la religión
oficial que engloba a muchos países de África central, Medio
Oriente y Asia (Dumortier & Marin, 2002). Sin tener en cuenta
el efecto de la globalización liberal de las religiones que
las empuja a tomar conciencia de una misión universal, nadie
duda en la actualidad de la religión en estos países (Said,1991).
De ahí, la necesidad de prestar atención a este componente
cultural y apostar así por una enseñanza intercultural para
evitar posibles choques culturales por pautas de comportamiento
social, religiosas u otras, distintas a las de las sociedades
hispanas.
El fenómeno de la islamización no es un proceso de involución,
como se podría ver desde Europa donde parece triunfar un totalitarismo
laico2, sino una etapa de avance y desarrollo hacia lo que,
para algunos, se supone que debe ser: una teocracia islámica3.
Ésta supone, como cualquier otra, el fin de la separación
entre la creencia privada y la práctica pública, conquistando
la totalidad de los dominios de la vida social. Sin embargo,
sería falsear la realidad presentar también el Islam, al igual
que ocurre con otras religiones, como una religión unitaria
(Waines, 2003), puesto que existen varias interpretaciones,
diferentes ramas (p. ej. chiítas, sunitas, sufíes, drusos,
alauitas, etc.) y a su vez diferentes escuelas jurídicas (p.
ej. maliquitas, chafaítas, hanafitas, etc.). Si por un lado,
una opinión pública generalizada coincide en un rechazo del
imperialismo norteamericano y un odio a Israel, por otro,
imaginarse una unidad religiosa sin duda es olvidarse de un
detalle: la antipatía mutua que existe también entre diversos
grupos. Además, en el contexto de estos estados donde el Islam
es la religión oficial, cabe destacar la presencia de minorías
religiosas, cuya situación es a menudo problemática.
Si la lengua árabe es un nexo de unión entre estos países,
hay que matizar a qué nos referimos cuando hablamos de árabe.
Se podrían distinguir tres niveles de árabe. En primer lugar
el árabe clásico, lengua prestigiosa asociada al Corán
y a las grandes obras literarias clásicas, a la lengua escrita
islámica y pre-islámica (p. ej. las mualaqat o poesías
árabes). En segundo lugar, el árabe moderno o árabe
estándar, versión modernizada del árabe clásico, es ante
todo una lengua escrita y una lengua de relaciones interétnicas
para muchos árabes. No varía prácticamente de un país árabe
a otro, ya que se encuentra en los manuales escolares, la
prensa y los diferentes medios de comunicación de todos los
países árabes. Se utiliza pues para redactar cartas, la prensa,
a veces en discursos políticos y siempre en los religiosos.
Prácticamente la mayoría de los escritores lo han adoptado.
También, a veces, se utiliza igualmente para discutir temas
más o menos cultos (entrevistas, mesas redondas, coloquios).
Es decir, es asociado a la lengua de la cultura literaria,
a la ciencia y a la tecnología, y a las funciones administrativas.
El dominio de este árabe estándar presupone un gran esfuerzo,
sobre todo porque no es la lengua del día a día, ni probablemente
la lengua materna de nadie. Así, recordando el altísimo nivel
de analfabetismo en estos países, del 30% a más del 70% según
datos del Banco Mundial, Washington DC (2005), sólo puede
llegar a una alta competencia lingüística una parte de la
población que ha sido escolarizada.
En tercer lugar, el árabe dialectal, utilizado por
los hablantes en la vida cotidiana. Aunque normalmente no
se escribe, sí existen algunos escritores que han optado por
hacerlo. Así, esta lengua es pues sobre todo hablada, de sintaxis
más simple, con diferencias de vocabulario y de pronunciación
con respecto al árabe estándar. A pesar de que el dialecto
varía de un país a otro, e incluso de ciudad a ciudad, y sería
más correcto hablar de dialectos en plural, sin embargo es
posible agruparlos en áreas mayores, dentro de las cuales
hay virtualmente comprensión mutua (Fisher, 1980). Así pues,
forman un grupo todos los dialectos occidentales del noroeste
de África (p. ej. libio, tunecino, argelino, marroquí, mauritano,
maltés y chipriota), y otro grupo los dialectos orientales
(sirio, libanés, jordano, palestino, egipcio, sudanés, chadiano,
iraquí, yemení, somalí, omaní, así como los dialectos del
Golfo).
En esta situación de diglosia, existen varios dialectos
y un solo árabe estándar. El gran público, aunque pueda leer
por ejemplo el periódico (si está alfabetizado) y escuchar
(¿incluso si es analfabeto?) la radio y la televisión en árabe
estándar, en la vida cotidiana utiliza principalmente su dialecto.
Entre todos los dialectos, el egipcio, y especialmente el
dialecto de El Cairo ha ido imponiéndose a causa del prestigio
que rodea a cuanto proviene de la capital4 . El árabe egipcio
tiene además una ventaja importante con respecto a sus vecinos:
su dialecto es familiar a millones de personas desde Jeda
hasta Marrakech, gracias al cine, a los culebrones y a la
canción. De todos los países árabes, Egipto, sin duda un país
líder en temas como la literatura y el arte en general, lo
ha sido más todavía para la música, tanto clásica como moderna,
y aún más si cabe, en el séptimo arte. Tanto la música como
el cine (inclusive series televisivas que son tanto o más
vendibles que los largometrajes) constituyen unas boyantes
industrias. La distribución de sus productos alcanza la mayor
parte de países árabes que constituyen un mercado inagotable.
La diferencia entre el árabe estándar y los dialectos se
reduce en algunos casos al uso que se hace de las vocales.
No sucede así por ejemplo en los dialectos del Magreb más
influenciados por lenguas beréberes. Más allá de las diferencias
étnico-raciales que parecen estar diluidas por la mezcla producida
durante siglos de convivencia, actualmente asociaciones beréberes
luchan por el reconocimiento de su idiosincrasia lingüística
y cultural, ya que la progresiva implantación de la escolarización
en árabe ha generado un proceso de arabización. Y es que parece
existir una tradición de negar la existencia de la pluriculturalidad
y plurilingüísmo en el interior mismo de estos países. En
resumen, los numerosos dialectos son muchas veces ininteligibles
entre ellos, no sólo de un país a otro sino de una región
a otra dentro de un mismo país. Para simplificar, se puede
decir que las diferentes variedades de árabe dialectal son
intercomprensibles más fácilmente entre áreas geográficas
próximas. El viejo conflicto entre el árabe estándar y árabe
dialectal está lejos de ser concluido. Los defensores del
estándar invocan el Corán, la tradición, la pureza de la lengua
y la unidad del mundo árabe. El dialecto es despreciado por
ser una forma degradada y deteriorada de la noble y sagrada
lengua. Sin embargo, existe un movimiento de escritores que
reclaman el reconocimiento de la dignidad del dialecto.
Aunque millones de musulmanes residentes en países donde
el árabe no es oficial posean conocimientos de árabe por razones
básicamente religiosas, en el presente artículo vamos a centrarnos
en los países donde el árabe es lengua oficial5. Si bien en
estos territorios el árabe es un potente símbolo de unidad
cultural, la realidad resulta ser otra de la que parece ser
a primera vista. El hecho de que el árabe sea la lengua oficial
no implica obligatoriamente que sea la única lengua entre
su población. Las ciencias sociales hacen una importante distinción
entre formal e informal, entre modelo oficial y el no oficial.
¿En qué lengua ha conversado con su homólogo marroquí?
le preguntó una vez Solé con cierta curiosidad a un ministro
egipcio. “Hemos hablado árabe durante unos cinco minutos
y luego nos hemos pasado al francés….” (1999:311). Mientras
un diálogo de tipo familiar se lleva a cabo en árabe dialectal,
en una conversación de carácter técnico o científico, a menudo
resulta más cómodo hablar en francés o inglés, puesto que
es muy común que estas lenguas hayan sido lenguas vehiculares
de enseñanza. La oficialidad del árabe oculta en el seno de
estos países no sólo la existencia de otras lenguas extranjeras,
sino también de otras lenguas autóctonas (p. ej. el beréber,
el kurdo, el nubio) tanto o más validas que el árabe (Leclerc,
2001).
En resumen, contrariamente a un cliché muy expandido debido
a cierta tendencia centralista que niega un reconocimiento
cultural y lingüístico a las minorías presentes en los países
árabes, así como a una tendencia islámica que quiere enrolar
todo bajo una bandera del Islam, la identidad árabe está sin
embargo esencialmente marcada por la diversidad étnica, lingüística
y religiosa (Chebel, 2005). De ahí la necesidad de desarrollar
la competencia intercultural entre el alumnado árabe, ya que
hoy en día vivimos en una sociedad goblalizada y multicultural
(Jiménez, 2005). Sin embargo, incluso si las diferencias culturales
son sin duda importantes, corremos el riesgo de perder la
visión global de un punto igualmente importante: la universalidad
de la cultura ente todos los seres humanos. Así pues, todas
las reflexiones sobre cultura, y por extensión sobre multiculturalidad,
parecen estar enfrentadas a un dilema inicial: cultura o culturas,
universalidad o afirmación de diferencias.
¿Monolingüismo o plurilingüismo?
La mente de la persona que empieza a aprender una lengua
extranjera (LE) no es una caja vacía, ya que al adquirir
su lengua materna (LM), así como otras lenguas extranjeras,
el aprendiente acude, como estrategia de comunicación y de
aprendizaje, a un bagaje de conocimientos y habilidades lingüísticas
y metalingüísticas previos que tiende a transferir a la lengua
objeto (LO) de estudio. A pesar de que quedan todavía muchas
incógnitas sobre la transferencia de la LM a la LO, las numerosas
investigaciones en los últimos años han permitido llegar a
la postura más o menos reconciliadora entre las perspectivas
conductista, innatista, y cognitiva. Por un lado se sigue
hablando de un orden universal de adquisición, independiente
de la LM, pero por otro, ya nadie pone en duda que la LM es
un factor central en el proceso de aprendizaje de una segunda
lengua (L2), por lo que no se puede entender el proceso de
aprendizaje de una lengua no nativa sin tener presente el
papel de la LM o de otras lenguas ya adquiridas como parte
del gran puzzle de la competencia plurilingüística comunicativa.
Según la teoría de la gramática universal, los principios
universales que operan en todas las lenguas constituyen la
gramática nuclear. En cambio, las reglas que son propias
de una lengua particular, producto de su evolución histórica
préstamos de otras lenguas, constituyen la gramática periférica.
Desde el punto de vista de la adquisición de las lenguas no
nativas, las propiedades lingüísticas de la LO podrían variar
en el grado de dificultad y de esfuerzo para adquirirlas,
dependiendo de si la LO tiene rasgos o propiedades más o menos
universales, es decir, comunes a todas o a varias lenguas,
o es una lengua con rasgos particulares o idionsicrásicos
(Baralo & Krzystalowska, 2004). Dicho de otra manera, las
propiedades de la gramática nuclear se adquieren sin esfuerzo
mientras que las propiedades específicas de la gramática periférica
de la lengua meta ofrecerán mayores dificultades. El hecho
del origen latino común del español con el francés (Walter,
1994) y la gran influencia de éste último junto al latín en
el inglés (Crystal, 1994) facilitan la transferencia de conocimientos
de estas lenguas indoeuropeas más parecidas al español.
La civilización árabe ofreció los medios intelectuales
para un renacimiento de España y Europa a fines de la Edad
Media. La filosofía y las ciencias de la Antigüedad griega,
como las de las civilizaciones del próximo y lejano Oriente,
recogidas y transformadas por el pensamiento árabe, enriquecieron
el pensamiento occidental. Sin embargo, la simbiosis se produjo
sobre todo en lo cultural más que en lo lingüístico. Debido
a la disparidad entre la sintaxis del español, lengua románica,
y la del árabe, lengua semítica, la mayor influencia de esta
última se produjo sobre todo en el léxico, en el campo de
las matemáticas, la astronomía, la cocina, la química, la
marina, los tejidos, la agricultura, entre otras categorías.
Sin embargo, con el tiempo, mucho vocabulario ha ido cayendo
en desuso. Igualmente, cabría destacar el caso contrario,
es decir, la gran influencia sobre todo en ciertos dialectos
árabes de lenguas de gran prestigio internacional6.
El papel de la LM ha preocupado a los docentes y a los
investigadores siempre. Aunque nos queda mucho por investigar,
la transferencia de los hábitos de la LM a la LO es un aspecto
bastante estudiado. Se trata de un fenómeno muy complejo que
va más allá de una simple y mecánica transferencia de ciertos
ítems semánticos y sintácticos de una lengua a otra. La complejidad
aumenta si tenemos en cuenta que, en algunos casos, las competencias
lingüísticas de algunos hablantes son superiores en una LE
más que en su LM.
Desde el punto de vista cognitivo, la transferencia de la
LM o L2 es un proceso universal que interviene en el desarrollo
de la interlengua, es decir, del sistema lingüístico propio
de cada hablante no nativo en cada momento del proceso de
la adquisición de una nueva lengua (L3, L4, etc). Desde esta
perspectiva, la LM u otras lenguas ya aprendidas cobran una
gran importancia en la construcción de una competencia plurilingüística
comunicativa (Marco de Referencia Europeo, 2001). De ahí la
importancia de tener en cuenta no sólo la LM árabe sino los
varios conocimientos previos de otros idiomas. Muchos estudiantes
no sólo tienen cierta competencia en otras lenguas, sino que
en algunos casos incluso han sido escolarizados en escuelas
extranjeras, y por consiguiente han tenido como lengua de
instrucción generalmente el inglés y/o el francés.
Una vez expuesta la teoría queda por aportar una propuesta
práctica. Un puente de contacto entre la investigación y la
práctica docente en el aula de E/LE. Desde aquí se anima a
colaborar a los Institutos Cervantes y a las universidades
de los países árabes en la creación de equipos académicos
con proyectos de investigación sobre la especificad del E/LE
para el alumnado árabe. El objetivo sería consolidar unos
valores universales tales como la no-discriminación, la justicia
y la tolerancia (inscrita en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos) e integrarlos en materiales educativos dirigidos
a profesores y estudiantes de E/LE. Basado en las diversas
teorías de adquisición de lenguas extranjeras y su repercusión
en la didáctica de E/LE, se necesita una perspectiva interesada
en la producción de contenidos educativos que inviten a aprender
a convivir. 
Notas
1. TRANSCRITO SEGÚN LA ESCUELA DE ARABISTAS
ESPAÑOLES
2. ONFRAY EN SU TRAITÉ D´ATHEOLOGIE
NOS HABLA DE LA NECESIDAD DE IR MÁS ALLÁ DEL
ATEISMO ACTUAL PUESTO QUE TODAVÍA ESTÁ BASADO
EN UNA ÉTICA JUDEO-CRISTIANA. SEGÚN ESTE AUTOR,
EL HECHO DE PONER EN IGUALDAD A TODAS LAS RELIGIONES Y LA
NEGACIÓN DE ÉSTAS, COMO INVITA LA LAICIDAD QUE
TRIUNFA HOY, AVALA EL RELATIVISMO. ES DECIR, UNA IGUALDAD
ENTRE EL PENSAMIENTO MÁGICO Y EL PENSAMIENTO RACIONAL,
ENTRE LA FÁBULA, EL MITO Y EL DISCURSO ARGUMENTADO,
ENTRE EL DISCURSO TAUMATÚRGICO Y EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO,
ENTRE LA TORAH Y EL DISCURSO DEL MÉTODO, EL NUEVO TESTAMENTO
Y LA CRITICA DE LA RAZÓN PURA, EL CORÁN Y LA
GENEALOGÍA DE LA MORAL. MOISÉS VALE TANTO COMO
DESCARTES, JESÚS, KANT Y MAHOMA, NIETZSCHE
(2005:260).
3. CONFUNDIR EL ISLAM CON EL ISLAMISMO EQUIVALE
A ALGO ASÍ COMO CONFUNDIR EL CRISTIANISMO CON LA DEMOCRACIA
CRISTIANA. EL ISLAMISMO ES UNA IDEOLOGÍA POLÍTICA
QUE SE HA DESARROLLADO EN SIGLO XX. ESTA IDEOLOGÍA
NO PERTENECE A UN SOLO PARTIDO POLÍTICO SINO, QUE INSPIRA
A UN ELEVADO NÚMERO DE GRUPOS EN LOS DIFERENTES PAÍSES.
ENTRE TALES GRUPOS HAY UNOS MÁS MODERADOS Y OTROS MÁS
RADICALES. CON FRECUENCIA ESTOS ÚLTIMOS OPTAN POR LA
ACCIÓN ARMADA PARA IMPONER SUS IDEAS MEDIANTE EL TERRORISMO.
IDENTIFICAR ISLAMISMO CON TERRORISMO ES UN ERROR DE GENERALIZACIÓN
QUE SE COMETE A MENUDO POR IGNORANCIA.
4. SE SUELE DECIR EN ÁRABE QUE EGIPTO
ES LA MADRE DEL MUNDO. NO OBSTANTE, ¿LA APARICIÓN
DE CANALES DE TELEVISIÓN NO EGIPCIOS DE GRAN AUDIENCIA
COMO AL-GUEZIRA (QATARÍ), ROTANA (SAUDÍ) O AL-HURRA
(IRAKÍ CON CAPITAL NORTEAMERICANO) ESTARÁ CAMBIANDO
ESTA SITUACIÓN ETNOCÉNTRICA DE LA CAPITAL CAIROTA
DENTRO DEL MUNDO ÁRABE?
5. SI BIEN EXISTE UN TOTAL DE 21 PAÍSES
DONDE EL ÁRABE ES LA LENGUA OFICIAL, EXISTEN PAÍSES
(P. EJ. EL CHAD, ISLAS COMORES, ISRAEL, SOMALIA E YIBUTI)
DONDE EL ÁRABE ES COOFICIAL JUNTO A OTRAS LENGUAS (LECLERC,
2001). SIN EMBARGO, HABRÍA QUE ANALIZAR MÁS
DE CERCA QUÉ SIGNIFICA EN CADA CASO LA COOFICIALIDAD
DE LENGUAS, Y APRECIAR LOS MATICES ENTRE LAS DIFERENTES POLÍTICAS
LINGÜÍSTICAS.
6. A MODO DE EJEMPLO, EL MALTÉS, HABLADO
EN MALTA, ES UNA VARIEDAD LINGÜÍSTICA DE BASE
ÁRABE PERO AMPLIAMENTE INFLUENCIADA POR EL ITALIANO
Y EL INGLÉS (LECLERC, 2001).
Bibliografía
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2005.
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